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“E” de Entrenador

24 Ago

 

Hoy nos salimos de la línea habitual de atodapista28x15, vaya usted a saber por qué, para reflexionar sobre el Entrenador. Se expondrá en 3ª persona, aunque los que somos Entrenadores (o entrenadores, quién sabe…) moriremos Entrenadores ejerzamos o no. Jugando con la “E” de Entrenador me han venido a la mente estas reflexiones, totalmente personales y subjetivas, por supuesto.

Entrenador: ya es de por sí una palabra grande y completa. No creo que le haga falta apellido: profesional, superior, amateur, principal, ayudante, asistente…Ninguna combinación de Entrenador con los adjetivos mencionados la mejora. Un Entrenador es un Entrenador.

Entrenamiento: al Entrenador le apasiona entrenar, el entrenamiento es la base de todo. Al jugador le gusta jugar, la etimología es obvia. El Entrenador convence al jugador de la importancia del entrenamiento, rompe la barrera entre entrenar y jugar, hace que se fundan a través de unos valores que trataremos de exponer. Sin embargo, al entrenador le gusta más lo de fuera de la cancha y le gusta más dirigir y jugar que entrenar. Al Entrenador le apasiona el proceso y el resultado solo si es consecuencia del primero. Al entrenador le apasiona el resultado.

Siguiendo con el juego, busquemos conceptos relacionados con el Entrenador que empiecen por la “e”. En orden alfabético:

Ego: concepto para un debate muy profundo. El ego está ahí, en todas las facetas de la vida y quizás aún más presente en la faceta de Entrenador. Habrá teorías para todos los gustos. Habrá quien piense que el ego es necesario e imprescindible para alcanzar el máximo potencial de cada uno. Tener el ego bajo control es uno de los mayores retos del Entrenador. Liderar desde ahí no parece fácil. El Entrenador lo consigue.

Ejemplo: liderar con el ejemplo es para mí una condición indispensable del Entrenador. No hay otro camino, no hay atajos, no hay, afortunadamente, alternativa. Solo desde el ejemplo se puede tener credibilidad.

Emoción: el Entrenador transmite su emoción por lo que hace, su pasión, su entusiasmo. Solo desde la autenticidad de la emoción se puede transmitir el privilegio de ser Entrenador.

Empatía: concepto clave para el liderazgo de grupos. Solo a través de la empatía puede el Entrenador ayudar a cada jugador y al equipo a alcanzar su máximo potencial. El Entrenador se acerca a él, incluso lo consigue.

Enseñanza: este es un concepto profundamente arraigado en la esencia del Entrenador, pero el Entrenador se basa en el aprendizaje, sin él, no hay enseñanza. El entrenador puede enseñar, el Entrenador enseña porque aprende. Hay mucha diferencia entre las distintas maneras de enseñar lo que sabe (o no sabe)

Entorno: concepto que me resulta complicado analizar, por ello, recurriré a preguntas. ¿Debe ser el Entrenador independiente del entorno?, ¿Puede serlo?, ¿quién se relaciona mejor con el entorno, el Entrenador o el entrenador?, ¿depende el Entrenador del entorno? ¿depende el entrenador del entorno?, ¿qué es realmente el entorno?, ¿qué importancia tiene en el desarrollo del Entrenador? ¿y del entrenador?, ¿en qué medida contribuye un buen o mal entorno en el desempeño del Entrenador?

Entrega: relacionado con la emoción y el entusiasmo ya comentados. El Entrenador se entrega a su pasión, se vuelca, busca su 100%, disfruta del proceso, se implica, se involucra y solo así consigue que su equipo también se entregue. El ejemplo desde la autenticidad es clave. El Jugador sabe cuando un Entrenador se entrega de corazón y cuando un entrenador no, faltaría más.

Estilo: aquí podríamos incluir estilos de liderazgo, de relación con el grupo, de juego, señas de identidad que permitan al Entrenador una coherencia en su forma de actuar.

Estrategia: sin duda una de las partes más apasionantes. Aquí entran en juego las tácticas, la metodología, la planificación, ese trabajo intelectual tan apasionante de todo Entrenador. El análisis, el diseño, la búsqueda de soluciones, el análisis de los qué, cómo, por qué, cuándo, para qué. Esos momentos de creatividad son mágicos. Todo Entrenador disfruta de la plenitud de ese estado.

Ética: con la Iglesia hemos topado. Debate y controversia sin fin en este punto. Todos tenemos nuestro propio criterio. El mío es que aquí es tal vez donde más se diferencia el Entrenador del entrenador.

Evolución: el Entrenador está en continuo aprendizaje, contribuye a que el juego evolucione, busca nuevas vías para el desarrollo de su vocación. El estudio del juego es parte inherente del Entrenador. Un alumno y jugador me escribió una vez en una redacción: “no me gusta estudiar, pero me gusta aprender”. El estudio del Entrenador tiene como fin el aprendizaje. De ahí viene la evolución.

Excusas: otro punto de diferenciación entre Entrenadores y entrenadores. La autocrítica bien encauzada que ayuda al Entrenador a crecer contra el impermeable de las excusas del entrenador.

Experiencia: ¿es lo mismo un Entrenador con experiencia que un entrenador con experiencia?, ¿es lo mismo un Entrenador sin experiencia que un entrenador sin experiencia?, ¿es lo mismo un Entrenador sin experiencia que un entrenador con experiencia? “Este Entrenador (o entrenador) tiene experiencia en la categoría”, un clásico, no? Para mí la diferencia es que un Entrenador puede ser experto con o sin “experiencia” (podríamos nombrar casos en la ACB más o menos recientes de Entrenadores contratados sin “experiencia” en la categoría y que han tenido un gran éxito). Seguro que la experiencia hace mejor al Entrenador, pero… al entrenador?

Éxtasis: no creo que se pueda vivir esa sensación de la misma manera siendo Entrenador que entrenador. Ese momento inolvidable de completa realización, ese breve instante de felicidad plena antes de seguir el camino.

 

Solo son ejemplos, solo son reflexiones a partir de la “E” de Entrenador, un intento de dignificar algo tan grande como “ser Entrenador”. Al final he descubierto el por qué de este análisis.

No sé bien la parte que he sido de Entrenador y de entrenador, quiero pensar que ha habido mucho más de la primera. Si sé cómo podría ser ahora o en el futuro. Con “E”, de Entrenador.

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Oλυμπιακός Invictus, por Diego García

13 Jun

En atodapista28x15 nos solemos centrar en lo tangible, en lo concreto. Hoy, un mes después de la consecución de la Euroliga por parte de Olympiacos en un final inolvidable, nos adentramos en el apasionante mundo de la faceta mental, punto clave para poder obtener el máximo rendimiento de nuestro potencial. El trabajo en equipo, que a todos los entrenadores nos apasiona, tiene aquí profundas raíces, destila valores y actitudes a conseguir, fundamentales para el éxito del colectivo.

Para ello, contamos con la colaboración de Diego García, ex jugador de baloncesto, entrenador y amigo. Diego es licenciado en Psicología por la Universidad de Oviedo, con Master en “Psicología del Deporte y de la Actividad Física” y obtuvo el premio “Isabel Blanco” al mejor trabajo de Psicología aplicado al deporte, por la UNED en 2009. Asimismo, colabora con la Federación Asturiana de Baloncesto (FBPA) en cursos de formación de entrenadores.  Amante del baloncesto y de la importancia del aprendizaje y la cohesión grupal, se forma continuamente para a su vez poder formar a los demás. De su entrega y generosidad podemos aprender en esta entrada:

Tras una reducción drástica de su presupuesto y la salida de las grandes figuras del equipo, la temporada se presentaba austera para Olympiacos, en todos los sentidos.

Hay una serie de variables que han marcado la presencia del equipo en la F4:

  • Eliminar Montepaschi =Presencia en F4 = éxito por sí mismo = jugar sin presión.
  • Acostumbrados toda la temporada a trabajar al 100% cada partido, toda la plantilla. Gran esfuerzo y cohesión grupal.
  • Conocimiento de sus posibilidades: recursos y limitaciones. Gran confianza de grupo.
  • Roles bien definidos y asumidos por los integrantes de la plantilla.
  • Equipo bien estructurado: Spanoulis líder solidario.

Podemos ejemplificar esto último en una serie de jugadores:

  • Spanoulis: auténtico líder. Resuelve, pero también genera para los demás, da confianza y seguridad al resto de compañeros.
  • Papanikolau: ambición. Excelente bajo presión, aporta agresividad y energía a los demás.
  • Mantzaris: gran papel defensivo, ejemplifica el trabajo en equipo, el esfuerzo.
  • Keselj: de gran promesa a aceptar un rol secundario. El colectivo por encima de las individualidades.
  • Dorsey: de reemplazo en Caja Laboral a identificación con el nuevo equipo. Rápida adaptación para un rol principal. Carácter e intimidación.
  • Printezis: tras temporadas grises como supuesto líder, se encuentra cómodo sin asumir toda la responsabilidad, ha recuperado la autoconfianza.

Comentamos ahora los momentos cruciales del partido final.

Perdiendo prácticamente por 20 puntos a finales del 3er cuarto, Ivkovic decide mandar al banquillo al líder del equipo, Spanoulis, y a otro de los puntales ofensivos, Papanikolau. Otorga toda la responsabilidad a los secundarios del equipo, los que ejemplifican la dureza, el sacrificio, el trabajo en equipo, con Mantzaris ejerciendo de líder defensivo. A pesar de los errores y el resultado, no abandonan el plan previsto, aumentan la agresividad defensiva y consiguen reducir la desventaja. Gran persistencia.

Tras la vuelta de Papanikolau y, sobretodo, Spanoulis, el equipo gana en confianza. El equipo juega con seguridad, cometen errores, pero siguen adelante. Tienen una gran cohesión, como se puede observar en cada celebración de algún robo de balón, falta o canasta. Tienen una muy buena comunicación entre ellos, con continuas muestras de afecto.

Los últimos minutos son un ejemplo de la diferente respuesta bajo presión de ambos equipos. Olympiacos muy agresivo, con gran confianza y concentración, jugando con la misma estructura, sin grandes cambios a pesar de los errores. Muy cohesionados, cada acción es celebrada y recompensada por los compañeros. Un buen ejemplo de todo esto es Papanikolau, que incluso hizo el mejor partido del año en la final, y con gran protagonismo en los minutos finales.

En cambio, CSKA con pérdida de concentración, ejemplificado en pérdidas de balón y precipitación en momentos cruciales, con jugadores intentando solucionar de manera individual.

Vemos el último minuto de partido, a través del nuevo prisma de ver los estados de ánimo, la confianza, la unión, el deseo, el lenguaje no verbal…

La celebración de todo el equipo griego unido al final refleja todo esto que hemos comentado.